lunes, 28 de mayo de 2012

Algún día en alguna parte




In Memoriam: John Updike

Publicado en Memorias por Alguien


Cada día convivimos más con el ruido de fondo de crisis económicas, invasiones de países árabes, sorpresas de grandes gigantes farmacéuticos, reclamos de la industria del automóvil, crímenes horrendos, pavorosos terremotos devastadores, bolsas europeas que caen y caen y vuelven a caer, episodios de estupidez humana transmitidos día tras día como si fueran una serie televisiva sin guionista.
En semejante ambiente nuestra agitada vida de víctimas de lo mediático nos recuerda a un fragmento irónico de "El caballero inexistente" de Italo Calvino: “Debéis disculpar: somos muchachas del campo (…) fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos en el campo, trillas, vendimias, fustigaciones de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, violaciones, pestilencias, no hemos visto nada”.
Es difícil en estas circunstancias de información masiva reparar en algo tan antiguo como una buena historia de ficción. Nos da la impresión de que no tenemos tiempo para ello. ¿Qué hacer ante semejante drama? Queda, de entrada, el consuelo de saber que nuestra conciencia es inmensamente más grande que todo el espacio mental que creen abarcar los responsables del gran lavado de cerebro colectivo. Porque en realidad el gigantesco espacio del Gran Lavado jamás podrá competir con todo aquello que es capaz de percibir, en su espacio natural de libertad, una conciencia humana.

Todavía nos quedan, creo, focos de libertad en nuestras mentes, los suficientes para tratar de escapar de la banal representación sin tregua del gran teatro de Oklahoma. Y sirva esto, de paso, para decir que sospecho que ese secreto éxodo trágico, esa gran huída del terror mediático, se está convirtiendo en la verdadera odisea moderna y que alguien debería novelarla, porque a fin de cuentas es tan sigilosa como apasionante.


Enrique Vila-Matas


El novelista John Updike (Shillington, Pennsylvania, 1932) falleció el día 27 de enero de 2009 en su casa de Beverly Farms (Massachusetts), víctima de cáncer de pulmón, según ha informado su editorial, Alfred A. Knopf, en "The New York Times".
Formaba, con Norman Mailer (fallecido en 2008) y Philip Roth el gran triunvirato de las letras americanas, desde que en 1960 publicara "Corre, Conejo", primera parte de una tetralogía compuesta además por “El regreso de Conejo (1971), “Conejo es rico (1981, premio Pulitzer 1982) y “Conejo descansa (1990, Pulitzer en 1991) en la que retrató inmisericorde la sociedad burguesa de los Estados Unidos.
Popularísimo en todo el mundo, era un prolífico autor de novelas, relatos, libros de poemas, ensayos literarios, con más de cincuenta libros a lo largo de una prolífica carerra que comenzó en los años 50 y que le hizo conquistar prácticamente todos los premios literarios del mundo, incluidos dos Pulitzer y dos premios National Book Awards.
Candidato eterno al premio Nobel, dio voz a una generación confusa tras la segunda guerra mundial, que tuvo que aprender a vivir en un mundo que cambiaba a velocidad de vértigo, desbordada a menudo ante los movimientos sociales de emancipación de las mujeres y de igualdad de derechos de las minorías.
A menudo la crítica celebró su estilo poético y su sensibilidad para retratar la realidad. Incapaz de permanecer al margen, el 11-S también le conmocionó profundamente, al punto de ser el motivo de su última novela, “Terrorista (Tusquets), sobre la que hablaba a mediados de 2007:
“La literatura produce modelos de seres humanos vivos que no tienen por qué estar de acuerdo con nosotros y pueden incluso ser nuestros enemigos. D. H. Lawrence dijo que la ambición de la literatura debía ser extender nuestras preocupaciones, y eso es lo que estoy intentando hacer, aquí y en otros libros anteriores. El ser humano debe mantener la tensión entre sus deseos y sus sueños, entre la realidad social que le rodea y sus obligaciones para con el prójimo. Y esta tensión no siempre llega a buen puerto y puede suponer un trauma para la condición humana.”
También respondía a la pregunta sobre si el 11-S es un punto de inflexión en la literatura norteamericana:


“Bueno, se ha podido exagerar mucho, pero nunca habíamos tenido tres mil muertos en una gran ciudad, con explosiones y con semejante caos. No habíamos visto tanta violencia en nuestra tierra desde la guerra civil. Así que, en ese sentido, sí que cambió las cosas. Ha cambiado el modo en que nos acercamos a los aeropuertos y a los edificios. Pero sí que es una exageración. Ya había terroristas antes, y había secuestradores, pero lo que en realidad ha cambiado para mí es el dolor constante que me producen los titulares desde Irak, Israel y Palestina, las bombas y el inagotable baño de sangre de la insurgencia iraquí. Me entristece que en un mundo que tiene tantas cosas positivas surjan conflictos tan irreconciliables y brote tanta sangre. Un novelista no puede dar respuestas políticas, pero sí describir el mundo que ve. Y 'Terrorista' es mi visión de una cierta parte de América, de una América, esperemos, distinta. "

Nacido en Shilligton, Pennsylvania (EEUU), el 18 de marzo de 1932, estudió en la Escuela Superior de Shillington y en el Harvard College, y desde 1955 a 1957 fue reportero de la revista "New Yorker". Allí desarrolló un estilo punzante y sarcástico con el que describía los vicios y virtudes de la vida cotidiana americana.
Desde 1957 vivió en Ipswich, Massachusetts, y se dedicó a escribir. En 1960 publica su primera novela, "Corre, Conejo", que más tarde se convertiría en la primera de una serie de enorme éxito. En ella aborda la problemática del hombre medio, Harold Angstrom, apodado "Conejo", un ex jugador de baloncesto que pretende adaptarse a la vida doméstica.

En “El Centauro (1963), explica a través de un adolescente las sensaciones y sentimientos provocados por una enfermedad como la psoriasis.
En 1967 fue galardonado con el premio O’Herry Story, y en 1982 con el del Círculo Nacional de Críticos Literarios.
En febrero de 1991 recibió el premio 1990 del Círculo de la Crítica Literaria de EEUU, en la categoría de ficción, por “Rabbit at Rest (Conejo en paz), la última novela de la serie "Rabbit" (Conejo) donde la enfermedad y muerte del personaje central, Harry Angstrom, ilustra el declive de EEUU.
En 1997 terminó la novela “Toward the end of time (Hacia el final de los tiempos). Poco después, escribió las primeras líneas de un libro en internet, bajo el título "Murder makes the magazine", que continuaron escritores anónimos durante 43 días.
En 1998, edita “La belleza de los lirios, donde una vez más muestra a la clase media norteamericana, a lo largo de cuatro generaciones de una misma familia y con el mundo del cine como telón de fondo. A lo largo de varios años ha figurado su nombre entre los candidatos al Premio Nobel.
Entre sus obras destacan: "La feria del asilo" (1959), "Corre conejo" (1960), "El Centauro" (1963), "En torno a la granja" (1965), "Parejas" (1968), "El regreso del conejo" (1971), "Cásate conmigo" (1976), "Golpe de Estado" (1980), "Conejo es rico" (1981), "Las brujas de Eastwick" (1984) (que fue llevada al cine), "S" (1988), "Rabbit at Rest" (1990), "Brasil" (1994), "Hacia el final de los tiempos" (1997), "La belleza de los lirios" (1998); "Hacia el final del tiempo" (1999), "Gertrudis y Claudio" (2000), "Conejo en el recuerdo y otras historias" (2003), "Busca mi rostro" (2004) y "Terrorista" (2007).
Estaba casado en segundas nupcias con Martha Ruggles, desde 1977. Su primera mujer fue Mary Pennington, con la que contrajo matrimonio en 1955. Tenía dos hijas y dos hijos.

Adiós al padre de Conejo.

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